Embarazo sin achaques: con los nutrientes correctos es posible

El embarazo es una de las etapas más mágicas y llenas de emociones en la vida de una mujer, pero también una de las más sufridas. Y es que una mujer embarazada es sinónimo de un sin fin de malestares que tristemente hemos creído que son propios de la gestación y todas las embarazadas tarde temprano pasaremos por uno o varios, sino es que por todos los síntomas que leemos o escuchamos y hasta pareciera que tenemos un checklist y conforme los vamos padeciendo nos tranquilizamos pensando -entonces mi embarazo va normal-.
La buena noticia es que un embarazo es un proceso fisiológico tan natural como la vida misma y la naturaleza no nos impone estas dolencias como un precio que hay que pagar por formar un bebé. De hecho, muchas de estas incomodidades son consecuencia de los malos hábitos de vida y podemos afirmar que la alimentación tiene mucho que ver para padecerlos o no.

La alimentación moderna basada en exceso de proteínas animales, azúcares refinados y alimentos procesados y desnaturalizados es, sin que lo sospechemos, causa de estos achaques y difícilmente llegamos a cuestionarnos por qué la inmensa mayoría de embarazadas de nuestro entorno los padece también. Son tan comunes que aceptamos que vivir con ellos es lo normal, cuando no lo es. Si cambiamos nuestro modo de alimentarnos hacia una alimentación basada en alimentos fisiológicos (lo más cercano a su estado natural) y evitamos los excesos de la alimentación actual (carne animal, azúcares, procesados) tendremos entonces los nutrientes necesarios para disfrutar de un embarazo más agradable, sin notar apenas ninguno de estos malestares.
Sabiendo las causas, cada uno de los achaques más comunes, pueden paliarse con los nutrientes adecuados. A continuación les comparto unas recomendaciones dietéticas basadas en la alimentación naturista (de fuentes vegetales y saludables) para suavizarlos o evitarlos del todo. Si estás embarazada y te identificas con alguno, ahora tendrás herramientas para ayudarte a través de la alimentación.
Acidez, reflujo, náuseas
Uno de los cambios que suceden en el embarazo, es la relajación del tono de la musculatura del organismo gracias a la hormona relaxina que nos prepara para el parto, pero los músculos del aparato digestivo también se ven afectados por este hecho y los esfínteres (por ejemplo del estómago al esófago) también se relajan, causando que ácidos o alimentos se devuelvan y nos genera acidez, reflujo y pirosis. Lo mismo pasa durante los primeros meses con las molestas náuseas, fruto de los cambios digestivos del embarazo.
Recomendación:
Realizar varias comidas al día compuestas de pequeñas porciones, así damos oportunidad de digerir mejor menos alimento al estómago y no lo sobrecargamos procesando copiosas comidas. Evitar lácteos: en el caso de la leche además es moco-producente e inflamatoria. Evitar también carnes rojas, alimentos condimentados, picantes y alimentos fritos también nos ayudará a mantener a raya la acidez y la gastritis.
Manos, pies y tobillos hinchados
El edema o hinchazón en estas partes del cuerpo se produce por una retención de líquidos y puede verse agravado por un exceso de sodio (sal refinada) en la dieta.
Recomendación:
Beber suficiente agua (entre horas, para no diluír jugos gástricos durante las comidas) y sobretodo procurar llevar una dieta hidratada aumentando la ingesta de fruta fresca, vegetales crudos en ensaladas y crudités, sopas vegetales y caldos caseros, infusiones herbales, jugos o zumos de fruta hechos en casa, batidos verdes, etc. Esta es una manera más fisiológica de cubrir la ingesta de líquidos que obligarse a beber litros y litros de agua durante el día. Por supuesto otro consejo importante para el edema es reducir consumo de sal (la que deberíamos consumir y con moderación es la sal marina o del himalaya). Podemos hacer uso de especias naturales (comino, albahaca, cúrcuma, cardamomo, cilantro, etc) para realzar el sabor de los alimentos que cocinamos y así no necesitaremos añadir tanta sal.

Mareos, cansancio, debilidad…

Son debidos a las fluctuaciones de azúcar en la sangre, propios de este estado y se ven acusados por el consumo de azúcares y carbohidratos (almidones) refinados. Al ingerir azúcares refinados, sus componentes ya están en su forma más simple y al organismo no le toma casi nada de esfuerzo metabolizarlos y muy poco tiempo después de haberlos ingerido volvemos a tener una bajada de niveles de glucosa (hipoglucémia), sintiéndonos débiles, mareadas y con antojo de ingerir más azúcares y carbohidratos refinados. Un cuento de nunca acabar.
Ejemplos de cereales integrales: arroz integral, rojo y salvaje; pasta integral,avena, mijo, bulgur y cous-cous integral. También los pseudocereales como el trigo sarraceno, amaranto y quinoa.
Recomendación:
Para evitarlo, comeremos sólo carbohidratos y azúcares integrales que tardan más en metabolizarse y la glucosa se liberará más lentamente, manteniendo los niveles de glucosa estables por más tiempo y sin ganas de comer más carbohidratos o azúcares. Además podemos ayudarnos de alimentos energizantes naturales como la jalea real, el polen y la levadura cerveza, que al ser fuente de vitaminas del grupo B contribuye al metabolismo de los carbohidratos. Por último procurar hacer comidas frecuentes durante el día también nos ayudará a mantener los niveles de glucosa estables.

Antojos

Es quizá el síntoma más famoso del embarazo y tiene su razón de ser: si el cuerpo nos pide con muchas ansias un alimento en particular, quizá estamos carentes de algún nutriente.
Recomendación
El cuerpo es sabio y nos pide siempre lo que necesita, así que en este caso es cuestión de escucharlo y traducir antojos en nutrientes. Si nos apetece un montón el chocolate, por ejemplo, quizá presentemos alguna carencia en magnesio, zinc, selenio… Si nos pide pan, bollería, galletas; quizá necesitemos ingerir alimentos ricos en carbohidratos integrales para obtener sus principales nutrientes (vitaminas del grupo B).

Estreñimiento

Los movimientos peristalticos del intestino se ralentizan y además a nuestro organismo ahora le cuesta más metabolizar grasas y proteínas, lo que produce la molesta hinchazón y dificultad para evacuar. La dieta moderna rica en harinas refinadas y pobre prebióticos (en fibra natural) y probióticos (bacterias benéficas) también empeora la situación.
Frutas y vegetales crudos, una excelente forma de incluir fibra natural en nuestra dieta.
Recomendación:
Tomar mucha fibra proveniente de fuentes naturales: vegetales crudos, fruta fresca (con cáscara si es orgánica/ecológica), jugos verdes, smoothies frutales, ensaladas, zumos hechos en casa); semillas ricas en mucílagos, un tipo de fibra soluble como la chía y la linaza; algas (espirulina, agar-agar), avena, cereales integrales y asegurarse de beber suficiente agua para que la fibra pueda cumplir su función de movilizar el tránsito intestinal. Además, ingerir alimentos fermentados como el yogur natural y el kefir nos aportará bacterias benéficas a nuestra flora intestinal mejorando nuestra digestión.

Altibajos emocionales

Quién no ha escuchado que las embarazadas somos una montaña rusa de emociones. Yo creo que no es para menos con la variedad de sentimientos que experimentamos (emoción, miedo, ilusión, incertidumbre, cansancio, etc), pero también muchas veces es consecuencia de carencias de ciertos nutrientes que hacen que nuestro sistema nervioso no esté en su estado más equilibrado.

Recomendación:
Podemos darnos una ayudita echando mano del triptófano, un aminoácido que se convierte en serotonina, neurotransmisor que regula el estado de ánimo y que también influye en la regulación de nuestro reloj interno y de la melatonina que nos ayuda a dormir mejor y al día siguiente encontrarnos de mejor humor. Encontramos el triptófano en alimentos como frutos secos, plátano, chocolate o cacao puro, avena, cereales integrales y legumbres. 

Por supuesto no hay que olvidar otros factores de gran importancia que también contribuirán enormemente a nuestro bienestar y a sentirnos más equilibradas; hacer ejercicio suave de preferencia al aire libre (caminar, nadar, yoga, etc) para generar endorfinas, tomar el sol con moderación y rodearnos de personas que nos transmitan bienestar en vez de emociones negativas o estrés.
¿Se habían parado a pensar en que la alimentación tenía relación con los achaques del embarazo? Si bien hay algunos que no podemos suprimirlos del todo, al menos una alimentación más natural y basada en nutrientes de calidad nos ayudará a transitar por este periodo con mayor bienestar y salud y por supuesto, nos asegurará una nutrición óptima para nosotras y el bebé en camino.

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