6 hábitos para estimular la eliminación de toxinas

Cada día, nuestro cuerpo recibe innumerables sustancias tóxicas del exterior; desde el aire que respiramos, el agua que bebemos, los numerosos aditivos de los alimentos procesados y sustancias químicas de los cosméticos y productos para la higiene. Pero también de modo interno, nuestro organismo genera sustancias tóxicas (ácido carbónico, ácido úrico, ácido sulfúrico, etc.), producto de las funciones metabólicas que realiza. A lo anterior se suma la toxemia que generan los malos hábitos de vida, exceso de proteínas y alimentos procesados, medicamentos, tóxicos presentes en los productos cosméticos y en el ambiente.
 
Ahora comprendes mejor la ardua tarea que nuestros órganos filtro —pulmones, riñones, hígado, intestino— han de realizar constantemente y el por qué es necesario estimular estas funciones de detoxificación. Aún cuando nuestro organismo está preparado para gestionar y eliminar todas estas toxinas, es muy común que los emuntorios u órganos filtro se vean sobrecargados de estas excretas y para evitar que vayan al torrente sanguíneo y se eleve el pH a un nivel que genere acidosis corporal (que colapsaría el organismo), los desechos son enviados a las profundidades del organismo, es decir, al espacio intersticial de las células.
 
De este modo, las células no pueden recibir los nutrientes que necesitan para su correcto funcionamiento y además estas toxinas penetran hasta su interior, ensuciándolas e impidiendo que los nutrientes lleguen a ellas pero también que las células puedan eliminar sus propias toxinas. Las células ensuciadas, con el tiempo evolucionan de diferente manera, favoreciendo diversas patologías de ensuciamiento:
  • Mueren (Alzheimer, Parkinson, diabetes tipo II)
  • Funcionan mal (artrosis, gota, osteoporosis…)
  • Sufren (fibromialgia, depresión nerviosa endógena…)
  • Se vuelven malignas (leucemias, algunos cánceres como de seno, próstata, colon, recto, etc.)

Al igual que el filtro de un coche en mal estado puede provocar daños severos en el motor, es vital que nuestros órganos de eliminación estén siempre a punto y disminuir la carga tóxica que tienen que procesar diariamente. La capacidad que cada persona tenga para detoxificarse de todas esas sustancias, es un importante condicionante para su estado de salud.

¿Cuándo es el mejor momento para hacerlo?

Sabiendo la gran importancia de ayudar a que nuestro organismo lleve a cabo este detox diario, veamos ahora cuándo vamos a realizar estas acciones para que sean más eficaces. La clave será hacerlo siguiendo los ritmos circadianos o ritmos biológicos del organismo. Esto es, respetando los patrones naturales en que nuestro cuerpo lleva a cabo sus procesos.  

Como podemos ver en la imagen anterior, el mejor momento para realizar acciones que refuercen esta fase de détox natural es por la mañana, cuando nuestro organismo está en fase de eliminación de los deshechos resultantes del proceso de eliminación nocturna. De ahí que durante ese momento del día vayamos a realizar varios de los hábitos propuestos, sin embargo, el resto del día también podremos realizar diversos gestos que nos ayuden a sostener las funciones de eliminación del organismo.

 

1. Limpia tu lengua al levantarte

Mientras dormimos, el sistema digestivo trabaja para realizar una desintoxicación nocturna por medio de los canales excretores internos, depositando muchas de esas toxinas y bacterias nocivas en la superficie de la lengua que podemos apreciar en forma de capa blanquecina (seborrea).

El funcionamiento de nuestro sistema digestivo se ve reflejado en la lengua; si amanece cubierta de una capa gruesa de color amarillo, blanca o gris es señal de su mal funcionamiento. Deshacernos de las toxinas depositadas en la lengua, permite retirar de nuestro organismo no solo las toxinas sino también las bacterias nocivas para evitar que se vuelvan a reabsorber, ayudando así a mejorar esta función de desintoxicación diaria. Se lleva a cabo con un limpiador de lengua metálico o de cobre específico para tal fin, nunca con un cepillo dental para no esparcir más las bacterias por el resto de la boca. En ayurveda (la Medicina Tradicional India) esta práctica se conoce como Jihwa Prakshalana.


Este procedimiento es sencillo; se pasa el raspador de lengua desde la base hasta la punta varias veces hasta que podamos apreciar una lengua rosada y limpia.

2. Realiza un cepillado en seco por todo el cuerpo

Existen muchas rutinas para el cuidado de la piel, la mayoría basadas en la aplicación de productos cosméticos repletos de químicos nocivos, que no hacen más que añadir más tóxicos a este órgano, entorpeciendo enormemente su función de eliminación. El cepillado en seco, sin embargo, es una rutina muy sencilla y económica —solo necesitas un cepillo corporal de cerdas naturales— y nos da múltiples y valiosos beneficios, no solo a la apariencia de la piel, sino al organismo en general.

 

Nuestra piel es un órgano de eliminación de toxinas y cuando éstas quedan acumuladas en sus células grasas, aparece la odiada celulitis que podemos combatir con el cepillado en seco al eliminarlas para mejorar la apariencia de la piel desde dentro. Otro beneficio es la estimulación del sistema linfático, encargado de la eliminación de toxinas, la eliminación de patógenos y de mantener en buen funcionamiento el sistema inmune cuya función es el transporte de las toxinas para que puedan ser eliminadas por los emuntorios. Además, actúa como una exfoliación cutánea que promueve la regeneración de la piel y abre los poros para facilitar la eliminación de más toxinas y estimula la circulación y el sistema nervioso a través de las terminaciones nerviosas de la piel.

El cepillado se realiza por la mañana, preferentemente antes de la ducha, haciendo un masaje con movimientos circulares, comenzando desde las extremidades y avanzando hacia el corazón.

3. Haz ejercicio suave en ayunas

 
El ejercicio es por defecto una grandiosa manera de promover la desintoxicación corporal. Cualquier ejercicio practicado de manera regular además de promover la eliminación de toxinas a través de la sudoración, nos ayuda a oxigenar la sangre, a estimular el la circulación sanguínea y linfática para promover la movilización de las toxinas hacia los emuntorios. Además, gracias a la actividad física se lleva a cabo la oxidación de los ácidos de desecho por lo que se evita la acidosis en el organismo.
 
Un buen hábito détox es comenzar el día con un poco de ejercicio suave no estresante en ayunas para activarnos y llenarnos de energía para el día. Pueden ser estiramientos, yoga, respiraciones conscientes, ejercicio cardiovascular suave como una caminata a buen ritmo durante 20 -30 minutos, nadar, andar en bicicleta, etc.
 

4. Bebe suficiente agua durante el día

El agua es vital para que nuestros emuntorios (órganos de eliminación) puedan realizar su tarea de desintoxicación. Se recomienda beber en torno a dos litros diariamente, pero ajustar esta cantidad escuchando siempre las necesidades del organismo (según estado de salud, edad, actividad física, clima, etc). Evitar el agua de grifo o purificada y procurar agua natural mineral de manantial. Evitar también otras bebidas que no ayudan a desintoxicarnos sino todo lo contrario, sobre todo si son azucaradas, edulcoradas o carbonatadas. También es recomendable beber infusiones —tomando en cuenta sus contraindicaciones según el estado individual de cada uno—, que pueden ser de hierbas depurativas (diente de león, cardo mariano, boldo, borraja, romero, alcachofera, achicoria, etc.) y de hierbas diuréticas (cola de caballo, tomillo, hinojo, mejorana, etc.). Podemos beberlas antes o después de comer o como sustituto de algún café.

5. Realizar asanas o posturas de yoga con efecto desintoxicante

Esta práctica nos ofrece una gran variedad de posturas que ayudan a estimular el hígado, los riñones y el resto de órganos abdominales como bazo, páncreas, estómago, intestinos, etc.

Las torsiones son por excelencia posturas de desintoxicación. Además de los beneficios que tienen para la espalda, ayudan a desbloquear y purificar el hígado y la vesícula biliar porque realizan un masaje interno a los órganos abdominales y movilizan el diafragma. Al girar nuestro torso, nuestros órganos internos reciben un movimiento que les comprime y luego les libera, permitiéndoles llenarse de nueva sangre oxigenada.

Asanas (posturas) de torsión.

Otras posturas eficaces para ayudar a desintoxicar el organismo son: ángulo sentado, cara de vaca, mariposa, la paloma, el puente y media flexión.

Asanas (posturas) que promueven la eliminación de toxinas del organismo.

 

6. Date un buen baño caliente con sal marina

Dentro de la hidroterapia, encontramos una rutina cuyo funcionamiento es tan sencillo como altamente eficaz; los baños con agua caliente y sal marina.  Al sumergirnos en agua caliente, se dilatan y abren los poros de la piel, el organismo transpira eliminando anhídrido carbónico (CO2) a la vez que expulsa grasas, amoniaco y ácido úrico. Una vez que estos residuos son eliminados a través de la piel en la bañera, ya no necesitan ser desechadas por los pulmones, los riñones y el hígado con lo que les evitamos que tengan que filtrarlas ellos.

Además, gracias a la concentración salina del agua, se produce un efecto de ósmosis (un líquido pasa desde la solución más diluida a la más concentrada), que hace que el agua de nuestro organismo —y por ende del núcleo de las células— salga a través de los poros arrastrando al exterior toxinas y sales minerales. Con esto conseguimos una diálisis percutánea; una desintoxicación y alcalinización del organismo. Solo necesitamos contar con una bañera en casa, agua caliente y sal marina (2 gramos de sal por litro de agua).

En una bañera (de unos 100 litros) con agua caliente añadir 2 kg de sal. Si deseamos potenciar el efecto relajante podemos añadir gotas de aceites esenciales (lavanda, manzanilla, romero, mejorana, sándalo, nerolí, etc.). Sumergirse y relajarse durante media hora, la cuestión es sentir que comenzamos a sudar. Si no disponemos de bañera en casa, podemos hacer pediluvios llenando un barreño con agua caliente y sal, luego sumergir los pies durante media hora dos veces al día.

 
Como ves, hay muchas cosas que se pueden hacer para permitir que el organismo tenga un respiro y pueda realizar sus tareas de desintoxicación de una mejor manera. La cuestión es ir probando los hábitos mencionados, experimentarlos y dejar que poco a poco los interioricemos vayan formando parte de nuestra rutina. Por sencillos que parezcan, todos aportan valor al capital más valioso que poseemos: nuestra salud.
 

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